Cuando escuchamos la palabra “fideicomiso”, muchos imaginan una figura legal compleja, exclusiva para grandes fortunas. La realidad es que se ha convertido en una herramienta flexible y poderosa para proteger activos, garantizar proyectos y planificar el futuro, tanto para empresas como para particulares.
Pero, ¿cómo funciona a nivel de impuestos? Aquí te lo explicamos de forma sencilla, con un vistazo a lo que sucede en Paraguay y en la región.
El Fideicomiso en Paraguay: ¿Quién paga los impuestos?
La regla de oro del fideicomiso es la “transparencia fiscal”. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el fideicomiso en sí mismo no es el que paga los impuestos. En su lugar, la carga tributaria recae en las personas que están involucradas en él.
- ¿La fiduciaria paga impuestos? Sí. La empresa que administra el fideicomiso (la fiduciaria) es una empresa como cualquier otra y, por lo tanto, paga el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) sobre las comisiones que cobra por sus servicios de gestión. No paga impuestos sobre el valor de los bienes del fideicomiso, solo sobre su ganancia como administradora.
- ¿Y los beneficios del fideicomiso? Aquí está la clave. El tratamiento fiscal de los rendimientos del fideicomiso dependerá del tipo de renta y de quién la reciba. La persona o empresa que recibe el beneficio del fideicomiso (el beneficiario) es quien debe declarar y pagar los impuestos correspondientes, ya sea Impuesto a la Renta Personal (IRP) o Impuesto a las Rentas Empresariales (IRE), según aplique.
En resumen: en Paraguay, el fideicomiso es un vehículo que facilita la gestión y protección de activos, pero la carga impositiva la soporta el beneficiario cuando recibe los frutos de los bienes fideicomitidos.
Un vistazo a la región: ¿Cómo se manejan los fideicomisos en otros países?
La figura del fideicomiso (o Trust, como se le conoce en el mundo anglosajón) tiene una larga historia, pero su aplicación y tratamiento fiscal varían en Latinoamérica. Con base en mi información sobre las prácticas contables y tributarias de la región, podemos ver algunas diferencias interesantes:
- Colombia: El fideicomiso es una herramienta muy utilizada para proyectos de construcción y para la administración de patrimonios. Generalmente, es un contrato en el que la fiduciaria administra bienes, pero los rendimientos son gravados en cabeza de quien los recibe (el beneficiario), similar a Paraguay. La clave está en la forma y en el objetivo del fideicomiso.
- Perú: Aquí, la figura es conocida como “Patrimonio Fideicometido”. La ley fiscal permite que, bajo ciertas condiciones, el patrimonio no sea gravado en el fideicomiso, sino que la tributación recaiga en el fideicomitente o en el beneficiario. Se utiliza mucho para proyectos de infraestructura.
- México: La figura es muy similar, con la salvedad de que los fideicomisos son considerados como «entidades transparentes» a efectos fiscales, lo que refuerza la idea de que los impuestos se pagan en la fuente del beneficiario o del fideicomitente.
Como podemos ver, aunque los nombres y las leyes cambian, el principio de transparencia fiscal es un denominador común en la región. El fideicomiso no es un instrumento para evadir impuestos, sino una herramienta para gestionarlos de manera más eficiente y segura, garantizando que el patrimonio se utilice para los fines previstos.
Si estás considerando un fideicomiso para tu negocio o para tu patrimonio personal, es vital contar con la asesoría de un profesional que no solo entienda los números, sino también la estrategia detrás de ellos.
